Las Cuatro Estaciones (Parte 1)

El post de hoy es una recomendación musical. Se trata de una interpretación en Metal Sinfónico de LAS CUATRO ESTACIONES.

No recuerdo cuándo fue la primera vez que escuché un fragmento de esta obra tan conocida de Antonio Vivaldi, pero la primera vez que realmente me interesé en ella fue cuando estaba en la Preparatoria; uno de esos profesores que, además de ser muy estrictos, buscaban inspirar realmente a sus alumnos, había llevado una grabadora a la clase y nos preguntó si alguna vez habíamos escuchado detenidamente alguna pieza de música clásica.

Yo había descubierto mi gusto por la música apenas unos años antes y aunque tocaba la guitarra en una banda que había formado con unos amigos, no sentía mucho interés por la música clásica.

Nuestro profesor nos pidió guardar todas nuestras cosas, cerrar los ojos y escuchar con atención. En la grabadora portátil empezó a sonar La Primavera y también escuchamos un fragmento del Verano, mientras el profesor describía lo que cada parte de la melodia representaba. Escuchar a Vivaldi de esa manera fue realmente interesante, y unos días después, pude conseguir un disco que contenía Las Cuatro Estaciones, y aprovechando mi repentino interés por los clásicos, elegí el Réquiem de Mozart; después de la escuela, escuchaba ambos discos, junto con los de las bandas de rock que por aquel entonces me gustaban.

Aquel profesor me inspiró de varias maneras, y aunque pensaba visitarlo con unos amigos, unos meses después de terminar la Preparatoria, nunca le pude agradecer, pues falleció en un accidente de autos, una mañana, mientras se dirigía a dar clases. Cuando escuché este disco por primera vez, me acordé de él.

Pero dejemos las anécdotas a un lado y pasemos a lo importante…

Por si les interesa, les dejo el link a Spotify, para que puedan escuchar el disco completo.

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Escape from Hell.

Una puerta se abre, con un crujido antiguo y ominoso. Empieza a sonar la primera canción. Con un sonido fuerte, agresivo, casi desesperado; un prólogo donde se nos advierte que la vida es una niebla en el aire, solo un vapor, y que el tiempo, como una sombra, se desvanece con el crepúsculo. Pero no todo es desolación y desesperanza, pues en estos mismos versos se nos invita a levantarnos y conquistar nuestro propio destino, la rueda ha empezado a girar para nosotros y sólo nosotros podemos darle sentido al cambio de las estaciones y lograr escapar del infierno.

The Illusion of Eternity.

Pasamos a la siguiente canción, que empieza con una melodia inconfundible: ¡ha llegado LA PRIMAVERA!. La vida se hace presente, tan luminosa y llena de esperanza.

Alguien observa el mundo a través de la ventana, y canta con una felicidad contagiosa, una nueva vida florece y hay que festejar. Y aunque sabe que en el mundo también habrá llanto, muerte y confusión, ya habrá otro día para pensar en ello. Ahora debemos cantar, y bailar, pues este es el momento que la vida nos da para celebrar la ilusión de la eternidad. Que la alegría no se vea opacada por nosotros mismos; estamos llorando y muriendo, pero eso es cosa para otro día.

Vita.

Una música suave da inicio a Vita, la tercer canción del álbum. La melodia lenta invita a la reflexión, después de la felicidad que desbordaba la primera canción, ahora todo es tranquilidad, serenidad, una pequeña pausa antes de que un sonido fuerte y pesado nos muestre al nuevo ser que se ha formado. Sus pulmones se llenan de aire y sus ojos se abren… El misterio de la vida haciéndose presente. Aprenderá del miedo, del amor y de la humanidad, el futuro está ante él y el mundo es suyo, es un buen momento para ser libre. Al final, la música se apaga y una voz solitaria canta: Los átomos toman forma, infinitamente, y todas las cosas nacen de la voluntad de vivir.

Euphoria.

Euphoria empieza como un canto a la inocencia. A sus doce años, una niña canta sobre lo maravilloso que es vivir. La euforia es tan fácil de encontrar a esa edad y ella quiere que todos compartan la emoción que ella siente ante la vida. Pero la alegría se mezcla con la confusión, al pasar a la edad de trece años, todo empieza a cambiar; hay dudas, crisis de identidad, y otras cosas que le dicen que una nueva etapa empieza.

No quiere ser juzgada, quiere que la acepten, pues ella es única, solo necesita un poco de tiempo. Es solo una etapa de transición hacia algo mejor, y desde su crisálida canta, resignada pero afrontando el cambio. La música empieza a sonar con un ritmo acelerado, y como si la primavera se negara a marcharse, la música continúa sin ninguna voz que la acompañe, repitiéndose, mezclando solos de guitarra que marcan el final de la primera estación.

Y de la Primavera pasamos al Verano…

Sun of God.

Un piano suena, tranquilo e impasible, como una sombra que se alarga bajo el sol del verano, hasta que la música irrumpe con un estruendo violento, y una voz se impone en medio del caos.

Un ser de cuerpo y mente perfectos se arrastra fuera del barro, rechazando ser un despojo del azar, afirma haber sido creado con un propósito: gobernar al mundo y conquistar al débil. Y con una frase refleja la arrogancia de su personalidad: Levántate, Apolo, y gobierna al mundo.

El sol de dios calienta al mundo y el hijo del hombre ocupa ese mundo… El futuro es tan brillante cuando tienes 21.

Immortal Soul.

La arrogancia se desvanece y da paso a una melodia más tranquila; diez años han pasado, la necesidad de estabilidad y seguridad dan paso a la madurez. Ya no se es el centro de todo, ahora hay que cuidar y proteger a un niño…

Su supervivencia está en sus manos, y él se maravilla ante el milagro de una nueva vida. La mano del niño tomó su dedo, su sonrisa llena de amor, y sus ojos penetraron su corazón. Libre de todo egoísmo, encuentra un propósito en el niño que ha nacido y que ha cambiado su vida.

Thunderstorm.

Y el verano llega a su final, con una tormenta eléctrica de sonidos. Una melodia que cuenta con unos cuantos versos que se pierden en la tormenta, y que a la vez parecen luchar contra la tempestad y proclaman: mi alma se eleva libremente, en control, como en un brillo infinito, fuerte como el acero

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Y así termina la primera parte del disco, la Primavera y el Verano. La próxima semana escribiré sobre el Otoño y el Invierno. Creo que volveré a escuchar nuevamente este disco. Por el momento, eso es todo.

Nos leemos en el siguiente post, damas y caballeros.

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Tempora Mutantur…

Anoche todo fue celebraciones y música, una cena con la que apenas pudimos, y una rebanada de pastel que casi no me terminaba de lo satisfecho que estaba. Mis hermanos celebraban allá, en donde yo había crecido, y yo aquí, celebrando con quienes ahora son mi nueva familia, y mi madre, que vino de visita. A pesar de la distancia, uno parecía sentir que la fiesta era de todos, y que todos estábamos aquí, y allá, y en todos lados; después de todo, aún con el pesimismo de los que señalaban la ilusión del tiempo y lo ridículo de celebrar un ciclo imaginario, los arquetipos de muerte y nacimiento se fueron haciendo presentes (en casi todo el mundo) en el inconsciente colectivo dando paso a los festejos, abrazos y buenos deseos. Feliz 2018 para todos.

Nos dormimos tarde, y la neblina cubría ya las calles cuando volvimos a casa, enfriando los caminos pero sin acercarse siquiera a enfriar un poco nuestro espíritu, que continúo alegre hasta que se apagaron las luces y nos quedamos todos dormidos.

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Hoy, por la mañana, desperté. Seguía haciendo frío. Los dos cachorros que dormían en la sala se despertaron cuando salí del cuarto, y empezaron a seguirme mientras deambulaba, explorando este supuesto nuevo año. Pensé en volver a la cama, tal vez hasta podría dormir un par de horas más, pero inmediatamente rechacé la idea. Me puse un suéter, preparé café, y me senté a escribir (más por una necesidad catártica que por gusto u obligación). Mi madre, que se había despertado, asomó la cabeza y pidió un café para ella también; dejé lo que estaba haciendo y lleve el café a su cuarto, el mío y el de ella; la acompañé un rato y después volví a terminar lo que estaba haciendo.

Mi novia seguía durmiendo en nuestro cuarto, mi madre se volvió a acostar y, después de un rato, los cachorros se aburrieron de jugar y también volvieron a dormir. Yo tenía muchas cosas en qué pensar. Me quedé en la sala, leyendo un poco más; después me fui a acostar también, abrazado a quien, desde hace casi dos años, decidió estar a mi lado.

Por la tarde comimos todos juntos, aprovechando el momento para hablar de esto y de aquello, cosas sin importancia, pero que hacen más agradable la convivencia.

El día se mantuvo frío, y después de recoger los platos, todos volvieron a sus camas. Mi madre recibió un par de llamadas de mis hermanos y de mis sobrinos; yo me quedé en la sala, escuchando.

Mañana, por la noche, empezaremos a preparar todo para llevarla al aeropuerto; después de un mes, volverá a casa. Dos personas cercanas a nuestra familia fallecieron mientras ella estuvo aquí, y algunos problemas familiares se desarrollaron también en su ausencia. No habíamos pasado tanto tiempo juntos desde que mi padre falleció y yo me fui de casa, hace unos cuatro años. Sin embargo, su lugar está allá, con mis hermanos, pues a pesar del afecto que siente hacia mí y que yo siento por ella, nunca fuimos muy cercanos (al menos no tanto como yo lo fui con mi padre), y para mí siempre fue obvio que mi madre se sentía más alegre estando con ellos, con sus hijos, nietos y bisnietos. Se que ella se sentirá mejor cuando esté de nuevo en casa, y aunque en este momento siento un sentimentalismo incómodo, tendré que aparentar, resignarme y repetir, como hace cuatro años: “madre, he ahí a tus hijos; hijos, he ahí a su madre”. Después de unos días, todo volverá a la normalidad.

En fin, el año empieza y hay muchas cosas por hacer. Hoy aproveché para adelantar un par de ellas y empecé a planificar otras. Mañana será un día largo, así que tendré que acostarme antes para poder descansar bien.

Hay quien dice que el tiempo es una ilusión y que el paso de un año al siguiente es solo un invención humana, que en realidad solo existe el presente. Si bien esto puede ser verdad hasta cierto punto, también es verdad que las cosas cambian y que el tiempo se traduce en eso, en el cambio constante y sin final.

“Los tiempos están cambiando y nosotros cambiamos con ellos”, aprovechemos cada día al máximo.

Nos leemos en el siguiente post, damas y caballeros.

Breve historia de mis navidades pasadas…

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Mis primeras navidades fueron como las podría recordar cualquier niño, con un pino decorativo, lleno de luces y esferas, y juguetes nuevos. No entendía lo del espíritu navideño (de hecho, no recuerdo haber creído alguna vez en Santa Claus), pero aceptaba las tradiciones y costumbres solo porque sí.

Después crecí, los regalos terminaron, y la Navidad y el Año Nuevo pasaron a ser festividades de las que solo oía hablar, pues en casa eran días como cualquier otro. Recuerdo que incluso hubo un año en que, al no tener nada más que hacer, terminamos de cenar y todos estábamos ya en la cama a las 9:00 p.m. Yo aún no tenía sueño y, a lo lejos, se podía escuchar el alboroto que hacían en algún otro lugar; no les envidiaba nada, no me interesaba celebrar nada de todas formas, pero sentía curiosidad.

Con la adolescencia sentí la necesidad de mostrar cierta rebeldía ante todo lo que me rodeaba, y cada navidad yo me esforzaba en tomar una postura negativa, afirmando que yo no celebraba nada, y que de todas formas era hipócrita fingir un espíritu de unidad y compañerismo en esas fechas. Cuando tenía quince años, alguien me rompió el corazón unos días antes de navidad (ahora que lo mencionó me parece gracioso decirlo así, pero en aquel momento me pareció algo realmente duro y difícil de superar), junto con mi reforzada actitud apática, supuse que marcaría el momento en que yo decidiría odiar de manera definitiva esta festividad. Pero sucedió todo lo contrario, pues aquel año mis hermanos (todos ellos, casados y con hijos) decidieron reunir a toda la familia, y por primera vez en mi vida, sentí lo que era el verdadero espíritu navideño. Sí, ya se que suena cursi, pero así fue.

A partir de entonces, nos reuníamos cada año, y nos la pasábamos muy bien. En una de esas navidades, mi hermano consiguió fuegos artificiales, de esos que iluminan el cielo con muchos colores. Hubo juegos de mesa, y aunque mi padre no participaba mucho en nuestras bromas y juegos, nos miraba desde su lugar y sonreía. Esa fue la última navidad que él estuvo con nosotros. Irónicamente, grabé muchos videos aquella noche, pero al revisarlos, meses después, me di cuenta de que no había ninguno en donde apareciera mi padre.

La siguiente navidad nos reunimos de nuevo. En esa ocasión mi familia conoció a la chica con la que salía en aquel entonces. Todos hacían bromas y comentaban lo extraño que era para ellos poder conocer a mi novia, pues siempre aparenté tener poco interés en establecer una relación sentimental con alguien; lo cual demuestra lo poco que mi familia me conocía, pues yo ya había salido con un par de chicas antes, solo que aquella era la primera vez que llevaba a mi novia a conocer a mi familia.

Prepárate para la etapa más interesante de tu vida, eso había dicho ella cuando empezamos a salir. De alguna manera, así fue; unos meses después me fui a vivir a la Ciudad de México y todo cambió. Mi siguiente navidad la pasé ahí, en un pequeño cuarto que yo rentaba. La soledad de ese lugar me resultaba acogedora, y el hecho de vivir en una ciudad tan grande me parecía interesante.

Aquella relación sentimental duró más que las que había tenido antes, pero a pesar de todo, y como a veces sucede, se terminó. Uno de los últimos recuerdos que tengo con ella es de la última navidad que pasamos juntos. Estábamos de visita con mi familia, discutimos antes de dormir, ella estaba molesta y dejó de hablarme, yo salí al patio a pensar. Unos días antes yo había quedado de verme con una amiga, pero por temor a que mi novia se molestara, cancelé la salida. No tenía muchos amigos y me emocionaba un poco poder salir a tomar un café con alguien; sin embargo, mi novia era un poco celosa y, de vez en cuando, malinterpretaba las cosas. Viendo las estrellas pensé en todos los momentos que estaba dejando pasar, visualicé los caminos que había recorrido hasta entonces y medité por un buen rato. Al siguiente día fingimos que nada había ocurrido, pero yo ya había decidido que debía hacer algo para mejorar mi relación o, si eso no era posible, terminar de manera definitiva.

Eso fue hace tres navidades, después de eso conocí a alguien y todo fluyó de manera natural. Después de ir y venir, de subir y bajar, sentí que por fin encontraba algo de estabilidad.

Esta última navidad la pasé con mi novia y su familia, y mi madre, que vino de visita.

Suelo ver distintas opiniones respecto al tema de la navidad, gente que no la celebra, religiosos que arremeten contra ella, gente apática, otros que exageran el espíritu de compañerismo y unidad. Yo, prefiero observarla como una época que une a las personas, un momento que hay que aprovechar, pues nunca sabes si será la última navidad que pases con tus familiares y amigos. Sobre el tema del amor y la unidad, a pesar de que sigo creyendo que son sentimientos falsos, hay que creer en ello, pues solo creyendo es como los volvemos reales.

Se que la Navidad ya pasó hace unos días y que lo que ahora está en la mente de todos es el Año Nuevo, pero igual quise escribir este post antes de que el año termine. Por cierto, les recomiendo ver la película Hogswatch, basada en uno de los libros de Terry Pratchett, aquí les dejo una de mis escenas favoritas.

 

Nos leemos en el siguiente post, damas y caballeros.

Peace&Love

“Repeat”

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Ella se ha quedado dormida; yo salgo del cuarto y me dirijo a la sala, tomo un libro y empiezo a leer.

Ha sido un largo día, debería dormir, descansar un poco… pero me gusta mantener ciertos hábitos nocturnos; y después de la medianoche, si el sueño aún no me obliga a tirar la toalla, leo o escribo un poco.

Después de un rato, empiezo a sentir cansancio, pero insisto en que tal vez puedo leer una página más, con suerte terminaré un capítulo más antes de ir a dormir.

Y entonces, mientras estoy leyendo, sucede algo curioso: una especie de Deja Vú me da la sensación de que ya he leído esa parte… no fue hace tiempo, la acabo de leer apenas hace unos minutos, pero reviso las páginas anteriores y no encuentro nada, tal vez es mi imaginación. Continúo con mi lectura, y después de uno o dos minutos, mis ojos se cierran por un segundo, y al abrirlos, busco la parte que estaba leyendo y… me sorprendo al sentir que estoy leyendo la misma línea, y nuevamente experimento un Deja Vú.

Quizá, al quedarme dormido, regresé algunas páginas sin darme cuenta; pero reviso nuevamete y no encuentro nada, todo indica que no he regresado ninguna página y que la línea que estoy leyendo no la he leído antes, aunque yo esté casi convencido de lo contrario.

Mi atención se desprende del libro y empiezo a pensar por un momento en la naturaleza de los Deja Vú. Divago un par de segundos, pero vuelvo a concentrarme, debo seguir leyendo, debo terminar de leer al menos esta página antes de ir a dormir.

Y en cuanto empiezo a leer tengo esa extraña sensación otra vez, de estar repitiendo lo mismo. Ya ni siquiera sé si es la cuarta vez o la quinta vez que repito la misma línea, pero estoy seguro de que ya la he leído varias veces.

Mis ojos se cierran y empiezo a quedarme dormido, mientras pienso en repeticiones.

Hubo un tiempo, hace algunos años, en que me decía a mí mismo que todos los días parecían el mismo día, repitiéndose una y otra vez, interminablemente, y (como José Arcadio Buendía en 100 años de Soledad) me despertaba cada mañana pensando “También hoy es Lunes”; al principio era solo una broma personal, pero tras varios días en un estado semidepresivo, empecé a dudar de la continuidad del tiempo. En ocasiones aún tengo esa sensación, de estar repitiendo el mismo día, sin avanzar. A veces, cuando me pongo a divagar sobre el tiempo, siento que un instante se repite, o que hay ciclos que parecen seguir un patrón repetitivo muy sutil, pero presente.

Tal vez el flujo del espacio tiempo encuentra remansos en su “corriente”, formando así pequeños fractales de realidad… o quizá simplemente tenía mucho sueño y estaba leyendo la misma línea sin darme cuenta.

Al final, no pude continuar. Me quedé dormido, con el libro sobre las piernas. Desperté una hora y media después y me fui a la cama.

—¿Estabas leyendo? —dijo ella, mientras me acostaba.

—Sí, pero me quedé dormido —le respondí, aunque ella ya se había vuelto a dormir y no alcanzó a escucharme.

Pienso una vez más en los fractales de la realidad. Quizá la vida eterna se halla oculta en el último instante de nuestra vida, que se alarga interminablemente en un ciclo sin fin; quizá la cualidad infinita de nuestro universo esté fundada en un eterno retorno; debería leer más sobre ese tema, pienso.

Y empiezo a quedarme dormido.

Mañana será otro día… o al menos eso espero.

¿Que si me gustan los cómics?

—¿Y a ti no te gustan los cómics?

—Ja, tengo unos 27 mil pesos invertidos en cómics, ¿tú qué crees? —le respondí

Solo entonces asimilé el hecho de que, en realidad, sí tengo muchos cómics.

Recuerdo que el primero que tuve fue uno de las Tortugas Ninja donde aparecía una especie de Mantarraya mutante, aquella vez mis padres me habían llevado a una librería, ya que un maestro les había aconsejado que estimularan mi interés en los estudios comprándome libros; su recomendación había sido El Principito, pero ya estando en ese lugar, yo me fui directo a la parte donde estaban las revistas con dibujos y colores llamativos y como mi padre dijo que no podía comprarme dos cosas, salí muy feliz de ese lugar con mi cómic de las Tortugas Ninja. No se qué pasó con él, tal vez terminó en la basura. Yo tenía apenas seis años.

Actualmente ni siquiera me gustan las Tortugas Ninja.

Estando en la secundaria, llegué a comprar un par de cómics de los X-Men y uno de Scarlet Spider, pero siempre eran publicaciones atrasadas, y me frustró un poco leer historias cuyo principio y final se encontraba en otros números que nunca podía conseguir. En donde vivía no había una buena distribución de cómics así que desistí.

Después vinieron las descargas digitales, que me permitieron descargar arcos completos y familiarizarme más con el mundo del cómic. Hay quien piensa que los cómics digitales (sobre todo los de descarga ilegal) arruinan el negocio de los cómics impresos, pero al menos a mí me sirvió bastante para poder leer cómics que, de otra manera, nunca hubiera podido conseguir; además, muchos cómics que leí primero en formato digital, los pude comprar años después y ahora forman parte de mi colección.

Cuando me mudé a la cuidad de México estaba decidido a empezar a coleccionar cómics. Por aquellos días, se empezaron a publicar los cómics del sello Vértigo, pero aunque fui a varios puestos de revistas, en ningún lugar encontré el cómic de Sandman que tanto quería.

Sin embargo, en uno de esos puestos, un sujeto agradable me explicó que Sandman si se publicaría más adelante, pero primero iban a empezar con otras series, y me mostró un folleto con los títulos que ya empezaban a publicarse. Para agradecerle le compré el primer número de una de esas series.

Fables (Fábulas en el exilio)… Oficialmente, el primer cómic de mi colección.

Una semana después fui a una tienda de cómics que me había recomendado la chica con la que salía en aquel entonces, y después de comprobar que Sandman aún no se publicaba, compré dos cómics más: American Vampire y Hellblazer.

Posteriormente, entré a varios grupos de Facebook dedicados a la venta y compra de cómics, conocí un par de lugares donde podía conseguir números atrasados y series completas a buen precio, y conocí a mi dealer de cómics, que mediante una “suscripción” me ahorraba el tener que estar al pendiente de los cómics que se publicaban; actualmente me sigue enviando cómics hasta Saltillo.

Si alguno está interesado en esto de los cómics, pueden contactarlo en su página de Facebook (Hace envíos a todo el país).

No me considero un gran fan del mundo de los cómics, pues las convenciones y demás eventos “comiqueros” no llaman mucho mi atención, pero me gusta coleccionarlos. De vez en cuando, elijo alguno al azar y vuelvo a leerlo. Hace poco volví a leer Injustice Año 1, y me siento tentado a releer La Era de Ultron o Secret Wars.

Me gustaría tener más cómics de los que tengo actualmente, debo admitir que en muchas ocasiones me he quedado con las ganas de comprar alguno porque ya era muy difícil de conseguir o porque simplemente había otros gastos más importantes y urgentes.

En fin, no siempre se tiene todo lo que se quiere… algún día, tal vez. Por ahora soy feliz con mi muy humilde colección de cómics.

Nos leemos en el siguiente post, damas y caballeros.

Peace & Love

Thor Ragnarok

Antes de empezar, esto no es una reseña, ni una crítica, solo son un par de impresiones personales (muy personales) que tengo sobre la película. Por su atención, muchas gracias.

El fin de semana pasado fui al cine a ver la nueva película de Thor. Debo admitir que, al igual que muchos, la trilogía enfocada en este héroe era la que menos me interesaba (comparada con la de Iron Man y el Capitán América), recuerdo haber visto la primera película después de haber visto la película de Los Vengadores, para entender qué había ocurrido anteriormente con Loki y por qué Thor había llegado a la Tierra buscándolo. La segunda parecía un poco más interesante aunque al final no me gustó tanto. La tercera entrega (Thor Ragnarok), sin embargo, estuvo bien.

Esta publicación contiene algunos spoilers, así que si no han visto la película y no les gustan los spoilers, no sigan leyendo.

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Días antes había leído en redes sociales los comentarios de los “fans” que se quejaban por el tono humorístico de esta adaptación, que desentonaba -según “losquesaben”- con el tono que debía tener el Ragnarok, que para muchos era “el fin de los dioses”. Aunque cabe aclarar que el verdadero Ragnarok, el de la mitología griega, no el de los cómics representaba el fin de todo (no solo de los habitantes de Asgard), así que… si los cómics ya se habían tomado ciertas libertades en su adaptación, qué mas da que el cine haga lo mismo. En algún momento hablaré del verdadero Ragnarok, hoy no.

Que si Hulk salía con “cara de menso” solo por sonreír, bueno, tanto en los cómics como en las películas anteriores ya habíamos visto a Hulk sonriendo, además me pareció interesante ver que él pasó de ser un monstruo que solo gruñía a una especie de niño que ya articula algunas palabras, lo cual se explica cuando Bruce Banner descubre que ha pasado 2 años convertido en Hulk. La batalla entre Hulk y Thor fue buena, la forma en que mezclaron el argumento de Planeta Hulk con la historia de Thor estuvo bien, pudo haber sido mejor, lo acepto, pero no me quejo. Que el monstruo verde tuviera más rasgos faciales del actor que lo interpreta también me pareció un buen detalle.

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El tono colorido me pareció un poco exagerado, pero según tengo entendido es una clara referencia a los diseños de Jack Kirby.

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Y con el personaje de Valkiria me pasó lo mismo que con Wong en Dr. Strange, cuando creí que habían puesto a un actor de color a interpretar a Wong, solo para ser políticamente correctos. Al ver la película del Hechicero Supremo me alegró ver que Wong aun seguía siendo un monje oriental, y que el otro tipo de color en realidad era el Barón Mordo; de la misma manera, fue una agradable sorpresa ver que la Valkiria de Thor Ragnarok no era la misma Valkiria que yo había visto en los cómics, aunque ésta solo aparece unos segundos en pantalla en una batalla que realmente parecía épica.

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Quizá el único detalle fue que recalcaron demasiado el hecho de que Valkiria sería bisexual. “Oh, dios, un personaje bisexual en las películas de Marvel”… Entiendo que en los cómics, Valkiria sí sea bisexual, pero ¿porqué no simplemente incluir ese detalle en la película y ya? por qué tienen que hacer tanto escándalo sobre eso, como si ser bisexual u homosexual fuera algo que los hiciera especiales. En fin, al final no pasó nada de eso en la pantalla, y de todas formas no afectó en nada el argumento de la película; por otro lado, Silhouette (en Watchmen) era lesbiana, y su preferencia sexual si era importante dentro de su historia.

¿Hubo demasiados chistes? yo creo que sí, exageraron un poco con eso, pero no creo que los chistes hayan arruinado la película, como muchos decían.

Al menos fue una historia entretenida. Si alguien quiere ver algo parecido a los cómics, bueno, para eso están los cómics; recordemos que, aun cuando las películas están basadas en los cómics de Marvel, ya se ha aclarado en varias ocasiones que el Universo Cinematográfico de Marvel sigue una linea distinta a la de su versión impresa, tanto así que el UCM es un universo aparte, conocido como Tierra 199999, mientras el universo principal de los cómics es el 616… bueno, creo que después de la Secret War se fusionó con el universo Ultimate (Tierra 1610) y actualmente ambos son Tierra Prime (si no me equivoco), pero ya profundizaremos en el tema de los multiversos en algún otro post.

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Es cierto, el UCM tiene un tono más cómico en sus historias, muchos reímos con los diálogos de Iron Man, Starlord, Ant-Man, y ahora, con Thor. Uno esperaría ver algo más serio y realmente “heróico”, incluso trágico, pero hay que aceptar que el objetivo de estas películas es atraer a un público más joven para incrementar sus ganancias, para todo lo demás, existen (como ya dije antes) décadas y décadas de cómics con buenas historias (y malas también).

La villana de la historia fue también de lo mejor que tuvo la película. Las escenas de esta diosa de la muerte son muy buenas, ya sea enfrentando a soldados asgardianos, masacrando Valkirias o simplemente imponiendo su voluntad, Hela se muestra realmente imponente.

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Por mi parte, no queda más que agregar, si no les gustó la película, está bien, y si les gustó, también está bien, simplemente no insistan en convencer a todo el mundo de que su opinión es la verdad absoluta y de que todos deben aceptarla como tal. Personalmente puedo decir que me gustó, no voy a decir que es lo mejor que he visto, pero al menos valió la pena lo que gasté en el cine (no como con el Escuadrón Suicida, esa sí estuvo malísima :v).

Y eso es todo por ahora, nos leemos en el siguiente post, damas y caballeros.

Sísifo

Despertar. Desayunar. Bañarme. Vestirme. Ir al trabajo. Volver a casa. Cenar. Ver la TV o Leer. Dormir.

Repetir hasta el hastío.

Bueno, en realidad, no.

En realidad, mis días no son tan simples y rutinarios; pero en días como estos, cuando me canso un poco de todo, me da por sentirme un poco como el buen Sísifo.

Veamos…

Entre el despertar y el desayuno suele haber música, a veces clásica, a veces rock, a veces pop (nunca reggaeton, obviamente). Mientras voy al trabajo acostumbro leer. Aunque, a veces, el dolor de cabeza (que suele ser más frecuente de lo que yo quisiera) exige distracciones más simples, entonces simplemente escucho música, mientras miro por la ventana del autobús.

Maldita cefalea…

¿En qué estaba?

Ah, claro. El trabajo es lo más tedioso. Para alguien con ansiedad social moderada, cumplo bien mis funciones, atendiendo clientes todo el día, mostrando una actitud agradable… Lo hago bien, pero es un poco desgastante. Mis compañeros de trabajo… Bueno, me llevo bien con casi todos, CASI todos; en fin, ya hablaré de eso en otro post.

Después, el regreso a casa. A veces, al regresar, me olvido de todo y simplemente soy feliz, cena, noche de tv, un beso de buenas noches, y el día termina (aunque a veces sucede algo más); al siguiente día tengo ánimos renovados para salir de nuevo al trabajo, porque las facturas no se pagan solas (y mis cómics, libros, y demás cosas que me gustan tampoco).

Cuando el día termina así, todo está bien.

Pero, a veces, no puedo evitar preguntarme “¿hasta cuándo?” o “¿Qué sentido tiene todo esto?” o alguna otra pregunta sin respuesta que simplemente me hago por el simple placer de cuestionar.

Es en días así, cuando la roca que he estado llevando a la cima cae de nuevo, y la miro, con los ojos canales, y sé qué tengo que hacer. Con cierto desánimo, con un montón de preguntas en la cabeza y con la sensación de que no hay nada nuevo bajo el sol, sé que debo volver a empezar.

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, dice El Mago, pero…

¿Qué pasa cuando no hay punto de apoyo y lo que se mueve no es el mundo sino una simple roca que una vez más vuelve a caer?

En fin, estoy divagando demasiado. La roca permanece inerte allá abajo, esperando a que vaya por ella, pero yo he decidido quedarme en la cima y observar el panorama completo. Solo por un momento, me tomo un respiro. Quizás después de un rato, descubra el secreto para hacer que mi fe mueva esta montaña.