Thor Ragnarok

Antes de empezar, esto no es una reseña, ni una crítica, solo son un par de impresiones personales (muy personales) que tengo sobre la película. Por su atención, muchas gracias.

El fin de semana pasado fui al cine a ver la nueva película de Thor. Debo admitir que, al igual que muchos, la trilogía enfocada en este héroe era la que menos me interesaba (comparada con la de Iron Man y el Capitán América), recuerdo haber visto la primera película después de haber visto la película de Los Vengadores, para entender qué había ocurrido anteriormente con Loki y por qué Thor había llegado a la Tierra buscándolo. La segunda parecía un poco más interesante aunque al final no me gustó tanto. La tercera entrega (Thor Ragnarok), sin embargo, estuvo bien.

Esta publicación contiene algunos spoilers, así que si no han visto la película y no les gustan los spoilers, no sigan leyendo.

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Días antes había leído en redes sociales los comentarios de los “fans” que se quejaban por el tono humorístico de esta adaptación, que desentonaba -según “losquesaben”- con el tono que debía tener el Ragnarok, que para muchos era “el fin de los dioses”. Aunque cabe aclarar que el verdadero Ragnarok, el de la mitología griega, no el de los cómics representaba el fin de todo (no solo de los habitantes de Asgard), así que… si los cómics ya se habían tomado ciertas libertades en su adaptación, qué mas da que el cine haga lo mismo. En algún momento hablaré del verdadero Ragnarok, hoy no.

Que si Hulk salía con “cara de menso” solo por sonreír, bueno, tanto en los cómics como en las películas anteriores ya habíamos visto a Hulk sonriendo, además me pareció interesante ver que él pasó de ser un monstruo que solo gruñía a una especie de niño que ya articula algunas palabras, lo cual se explica cuando Bruce Banner descubre que ha pasado 2 años convertido en Hulk. La batalla entre Hulk y Thor fue buena, la forma en que mezclaron el argumento de Planeta Hulk con la historia de Thor estuvo bien, pudo haber sido mejor, lo acepto, pero no me quejo. Que el monstruo verde tuviera más rasgos faciales del actor que lo interpreta también me pareció un buen detalle.

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El tono colorido me pareció un poco exagerado, pero según tengo entendido es una clara referencia a los diseños de Jack Kirby.

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Y con el personaje de Valkiria me pasó lo mismo que con Wong en Dr. Strange, cuando creí que habían puesto a un actor de color a interpretar a Wong, solo para ser políticamente correctos. Al ver la película del Hechicero Supremo me alegró ver que Wong aun seguía siendo un monje oriental, y que el otro tipo de color en realidad era el Barón Mordo; de la misma manera, fue una agradable sorpresa ver que la Valkiria de Thor Ragnarok no era la misma Valkiria que yo había visto en los cómics, aunque ésta solo aparece unos segundos en pantalla en una batalla que realmente parecía épica.

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Quizá el único detalle fue que recalcaron demasiado el hecho de que Valkiria sería bisexual. “Oh, dios, un personaje bisexual en las películas de Marvel”… Entiendo que en los cómics, Valkiria sí sea bisexual, pero ¿porqué no simplemente incluir ese detalle en la película y ya? por qué tienen que hacer tanto escándalo sobre eso, como si ser bisexual u homosexual fuera algo que los hiciera especiales. En fin, al final no pasó nada de eso en la pantalla, y de todas formas no afectó en nada el argumento de la película; por otro lado, Silhouette (en Watchmen) era lesbiana, y su preferencia sexual si era importante dentro de su historia.

¿Hubo demasiados chistes? yo creo que sí, exageraron un poco con eso, pero no creo que los chistes hayan arruinado la película, como muchos decían.

Al menos fue una historia entretenida. Si alguien quiere ver algo parecido a los cómics, bueno, para eso están los cómics; recordemos que, aun cuando las películas están basadas en los cómics de Marvel, ya se ha aclarado en varias ocasiones que el Universo Cinematográfico de Marvel sigue una linea distinta a la de su versión impresa, tanto así que el UCM es un universo aparte, conocido como Tierra 199999, mientras el universo principal de los cómics es el 616… bueno, creo que después de la Secret War se fusionó con el universo Ultimate (Tierra 1610) y actualmente ambos son Tierra Prime (si no me equivoco), pero ya profundizaremos en el tema de los multiversos en algún otro post.

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Es cierto, el UCM tiene un tono más cómico en sus historias, muchos reímos con los diálogos de Iron Man, Starlord, Ant-Man, y ahora, con Thor. Uno esperaría ver algo más serio y realmente “heróico”, incluso trágico, pero hay que aceptar que el objetivo de estas películas es atraer a un público más joven para incrementar sus ganancias, para todo lo demás, existen (como ya dije antes) décadas y décadas de cómics con buenas historias (y malas también).

La villana de la historia fue también de lo mejor que tuvo la película. Las escenas de esta diosa de la muerte son muy buenas, ya sea enfrentando a soldados asgardianos, masacrando Valkirias o simplemente imponiendo su voluntad, Hela se muestra realmente imponente.

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Por mi parte, no queda más que agregar, si no les gustó la película, está bien, y si les gustó, también está bien, simplemente no insistan en convencer a todo el mundo de que su opinión es la verdad absoluta y de que todos deben aceptarla como tal. Personalmente puedo decir que me gustó, no voy a decir que es lo mejor que he visto, pero al menos valió la pena lo que gasté en el cine (no como con el Escuadrón Suicida, esa sí estuvo malísima :v).

Y eso es todo por ahora, nos leemos en el siguiente post, damas y caballeros.

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Sísifo

Despertar. Desayunar. Bañarme. Vestirme. Ir al trabajo. Volver a casa. Cenar. Ver la TV o Leer. Dormir.

Repetir hasta el hastío.

Bueno, en realidad, no.

En realidad, mis días no son tan simples y rutinarios; pero en días como estos, cuando me canso un poco de todo, me da por sentirme un poco como el buen Sísifo.

Veamos…

Entre el despertar y el desayuno suele haber música, a veces clásica, a veces rock, a veces pop (nunca reggaeton, obviamente). Mientras voy al trabajo acostumbro leer. Aunque, a veces, el dolor de cabeza (que suele ser más frecuente de lo que yo quisiera) exige distracciones más simples, entonces simplemente escucho música, mientras miro por la ventana del autobús.

Maldita cefalea…

¿En qué estaba?

Ah, claro. El trabajo es lo más tedioso. Para alguien con ansiedad social moderada, cumplo bien mis funciones, atendiendo clientes todo el día, mostrando una actitud agradable… Lo hago bien, pero es un poco desgastante. Mis compañeros de trabajo… Bueno, me llevo bien con casi todos, CASI todos; en fin, ya hablaré de eso en otro post.

Después, el regreso a casa. A veces, al regresar, me olvido de todo y simplemente soy feliz, cena, noche de tv, un beso de buenas noches, y el día termina (aunque a veces sucede algo más); al siguiente día tengo ánimos renovados para salir de nuevo al trabajo, porque las facturas no se pagan solas (y mis cómics, libros, y demás cosas que me gustan tampoco).

Cuando el día termina así, todo está bien.

Pero, a veces, no puedo evitar preguntarme “¿hasta cuándo?” o “¿Qué sentido tiene todo esto?” o alguna otra pregunta sin respuesta que simplemente me hago por el simple placer de cuestionar.

Es en días así, cuando la roca que he estado llevando a la cima cae de nuevo, y la miro, con los ojos canales, y sé qué tengo que hacer. Con cierto desánimo, con un montón de preguntas en la cabeza y con la sensación de que no hay nada nuevo bajo el sol, sé que debo volver a empezar.

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, dice El Mago, pero…

¿Qué pasa cuando no hay punto de apoyo y lo que se mueve no es el mundo sino una simple roca que una vez más vuelve a caer?

En fin, estoy divagando demasiado. La roca permanece inerte allá abajo, esperando a que vaya por ella, pero yo he decidido quedarme en la cima y observar el panorama completo. Solo por un momento, me tomo un respiro. Quizás después de un rato, descubra el secreto para hacer que mi fe mueva esta montaña.

Por fin… Un (no tan) merecido descanso.

Me alegra que mi jefe se haya apiadado de nosotros y dejara de lado esa absurda idea de hacernos trabajar el 16 de Septiembre.

Siendo las 2:15 de la mañana, aún se puede escuchar la música en algunos lugares cercanos; a mi no me gusta mucho celebrar este tipo de fiestas, en la medida de lo posible, casi siempre intento evitar cualquier celebración que implique socializar con un grupo considerable de personas; en su lugar, he preferido quedarme en casa, a cenar con mi novia, vimos algunos capítulos de una serie de tv, y en cuanto ella se quedó dormida, me puse a leer un rato.

Todo está muy bien, dijo Neruda. Sin duda.

Septiembre, (me)mes de la patria.

Saludos, damas y caballeros, ya estamos a mediados de Septiembre y en México ya se puede ver por todos lados el espíritu patriótico (y también el patrioterismo exagerado, en algunos casos) con motivo de la celebración del inicio de la guerra de independencia; ya saben, el cura Hidalgo, el grito de Dolores, uhmmm… el cumpleaños del General Díaz, etc, etc… no los voy a aburrir con eso, además existen distintas opiniones sobre la validez e importancia de aquella insurrección, pero eso ya es historia aparte.

Lo que les traigo en esta ocasión es un meme, porque todos amamos los memes… y si no es así, ¿qué hacen aquí?, ¿qué no vieron el título del post?… bueno, como sea… ayer, mientras revisaba mi facebook, en la sección “Un día como hoy”, encontré un meme que había compartido el año pasado, subido originalmente en la página de Los Simpson y la Historia, y me pareció tan gracioso que quise compartirlo en el blog…

Aquí viene…

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Aquí viene lo bueno…

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Y así empieza el desfile de personajes históricos :v

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Jajajaja… esa carita no tiene precio.

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Y ahí termina el meme, espero que les haya gustado como a mí. Un saludo a nuestro Señor Presidente, y felices fiestas patrias a todos los mexicanos.

Nos leemos en el siguiente post.

 

No tan alto.

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De cuando en cuando y a lo lejos
hay que darse un baño de tumba.

Sin duda todo está muy bien
y todo está muy mal, sin duda.

Van y vienen los pasajeros,
crecen los niños y las calles,
por fin compramos la guitarra
que lloraba sola en la tienda.

Todo está bien, todo está mal.

Las copas se llenan y vuelven
naturalmente a estar vacías
y a veces en la madrugada,
se mueren misteriosamente.

Las copas y los que bebieron.

Hemos crecido tanto que ahora
no saludamos al vecino
y tantas mujeres nos aman
que no sabemos cómo hacerlo.

Qué ropas hermosas llevamos!
Y qué importantes opiniones!

Conocí a un hombre amarillo
que se creía anaranjado
y a un negro vestido de rubio.

Se ven y se ven tantas cosas.

Vi festejados los ladrones
por caballeros impecables
y esto se pasaba en inglés.
Y vi a los honrados, hambrientos,
buscando pan en la basura.

Yo sé que no me cree nadie.
Pero lo he visto con mis ojos.

Hay que darse un baño de tumba
y desde la tierra cerrada
mirar hacia arriba el orgullo.

Entonces se aprende a medir.
Se aprende a hablar, se aprende a ser.
Tal vez no seremos tan locos,
tal vez no seremos tan cuerdos.
Aprenderemos a morir.
A ser barro, a no tener ojos.
A ser apellido olvidado.

Hay unos poetas tan grandes
que no caben en una puerta
y unos negociantes veloces
que no recuerdan la pobreza.
Hay mujeres que no entrarán
por el ojo de una cebolla
y hay tantas cosas, tantas cosas,
y así son, y así no seran.

Si quieren no me crean nada.

Sólo quise enseñarles algo.

Yo soy profesor de la vida,
vago estudiante de la muerte
y si lo que sé no les sirve
no he dicho nada, sino todo.

 

 

Poema: No tan alto, de Pablo Neruda.
Ilustración: Camino roto, de David Alfaro Siqueiros.

¿Todo bien?

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Muy pocas veces me preguntan cómo estoy, quizá porque siempre intento evadir las largas conversaciones, o quizá porque prefiero evitar el contacto humano y no hay nadie que me pregunte nada… de cualquier manera, seamos honestos, todo eso es pura formalidad; uno se da cuenta cuando alguien realmente está interesado en saber cómo te sientes, y uno casi siempre sabe distinguir cuando un “¿cómo estás?” simplemente se dice por educación o como una especie de condicionamiento aprendido, ante lo cual, la respuesta correcta es y siempre será un “bien, ¿y tú?”.

Por eso, cuando me preguntan: ¿todo bien?, mi respuesta es: Sí, todo bien; y a veces incluyo un “¿y tú?”, si me da la gana.

Porque es cierto, estoy bien, siempre lo estoy. Aunque eso no signifique que no pueda estar mal.

Como dijo Neruda: Sin duda todo está muy bien, y todo está muy mal, sin duda. Por eso es bueno darse baños de tumba de vez en cuando (en algún momento hablaremos de eso).

Entonces… ¿Estamos bien o estamos mal?

Como ya dije (y esto empieza a sonar repetitivo), estamos bien y mal al mismo tiempo, somos el gato de Schrödinger, a la espera de que alguien abra la caja y nos empuje a elegir entre estar bien o mal. Porque de eso se trata en la mayoría de los casos, de una simple elección: elegir estar bien o estar mal. Y si la vida realmente no nos da opciones, al menos nos queda la resignación.

Por eso, cuando alguien me pregunta cómo estoy, siempre prefiero decir que estoy bien; si en ese momento no lo estoy, qué importa, en algún momento lo estaré.

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Nos leemos en el siguiente post, damas y caballeros.

Que estén bien.

What if…

Últimamente me ha dado por pensar en lo frágil que es la realidad que conocemos, en su tendencia al cambio. Y es que, de eso se trata la vida, de un constante cambio, pero vivimos sin pensar mucho en ello, simplemente aceptando todo tal y como es.

Todos los días tomamos decisiones que encaminan nuestra vida por un rumbo o por otro. Hay decisiones importantes en las que pareciera que nosotros tenemos todo el control: renunciar a un empleo, compartir nuestra vida con alguien más, mudarse de un lugar a otro. En esas grandes decisiones uno puede vislumbrar lo que seguirá después, las consecuencias de las elecciones, uno puede ver qué camino tomará nuestra vida y cómo cambiarán las cosas, pero incluso las decisiones pequeñas tienen grandes repercusiones en el futuro. Salir un minuto antes o un minuto después puede cambiar tantas cosas, elegir ir a un lugar o a otro te lleva a encontrarte con diferentes personas, las cuales, de una manera u otra, influirán en lo que harás después o en cómo lo harás.

Y así, la vida se forma a partir de nuestras elecciones; incluso el hecho de no elegir ya es una elección.

Pero qué importa, nuestro destino no está escrito, dicen por ahí, nosotros forjamos nuestro propio destino. Y es cierto, por eso no nos preocupamos tanto al tomar elecciones pequeñas, incluso con las grandes decisiones, tenemos esa sensación de que todo se está haciendo tal como debe hacerse (o no, pero aun así, lo hacemos, y damos ese salto de fe hacia ese lugar invisible que llamamos futuro).

Pero avanzamos, y el futuro incierto se convierte en nuestro presente. Es ahí donde me detengo a pensar, ¿qué tanto habría cambiado mi vida si hubiera hecho algo de manera distinta?

Pienso en ella y me siento feliz de estar aquí, de que nuestros caminos se cruzaran, de haberla conocido en el momento y lugar exacto.

—¿Si nos hubiéramos conocido mucho antes, crees que igual hubiéramos terminado juntos?— me preguntó en una ocasión. Y honestamente, creo que no, que todas las cosas por las que pasamos antes de encontrarnos nos fueron empujando por rumbos nuevos hasta hacernos coincidir en un mismo camino, si la hubiera conocido antes, o después, tal vez simplemente hubiéramos seguido caminando, ella por su lado y yo por el mío.

También pienso en mi madre, si ella y su primer esposo no se hubieran separado, mi padre habría terminado con alguien más y yo ni siquiera estaría aquí, escribiendo esto. ¿También debería agradecerle a ese hombre por divorciarse de mi madre? No, creo que no, pero basta con aceptar que así fue y así tuvo que ser.

Hace unas semanas, revisé por pura curiosidad los mensajes de una cuenta que no usaba desde el año pasado, y descubrí que una chica me había mandado un mensaje diciendo que su banda de rock necesitaba un integrante más, que habían visto mi mensaje y habían escuchado mis grabaciones, que me comunicara con ella para ver qué se podía hacer; el mensaje era de Febrero del año pasado. Por aquellos días, la persona con la que salía me pidió dejar las redes sociales por un tiempo, lo cual me pareció bien, de no ser porque a excepción de ella, yo no tenía ningún otro amigo (fuera de Internet) con quien salir o pasar el rato, así que empecé a pasar más tiempo a solas, leyendo, escribiendo, practicando con mi guitarra, y alimentando una depresión que me apartaba cada vez más del resto del mundo. Y mientras yo exploraba las partes más oscuras de mi persona, ese mensaje seguía ahí, esperando respuesta, así que cuando lo leí no pude evitar pensar en qué tanto habría cambiado mi vida y las decisiones que tomaría posteriormente, ¿seguiría viviendo en el mismo lugar?, ¿qué otras personas habría conocido?, ¿qué otras historias tendría para contar?.

¿Te arrepientes de algo que hayas hecho?, me preguntó alguien, hace poco. Probablemente sí, me habría gustado cambiar un par de cosas; pero entonces pienso en todo esto, y si hubiera hecho algo de manera distinta toda mi vida como la conozco sería diferente, y entonces me arrepentiría de otras cosas, así que prefiero simplemente no lamentar nada, y aceptar que la vida que he vivido es la vida que he elegido, y que no podría estar mejor.

En fin.

Solo estoy divagando.

Nos leemos en el próximo post.