Recadentes y rehabilitantes

Nadie puede dudar de que las cosas recaen,
un señor se enferma y de golpe un miércoles recae
un lápiz en la mesa recae seguido
las mujeres, cómo recaen,
teóricamente a nada o a nadie se le ocurriría recaer
pero lo mismo está sujeto
sobre todo porque cae sin conciencia.

cortazar2

Hablemos de recaídas y rehabilitaciones, o como dice el buen Julio: Me caigo y me levanto. Es verdad -nadie podrá negarlo- que mientras haya un camino por recorrer y una razón para seguir (por mínimos que sean estos) seguiremos cayendo, y tras cada caída, nuestro instinto rehabilitante nos levantará para volver a caer… hay que correr el riesgo de levantarse y seguir cayendo, decían los Enanitos Verdes desde su Eterna Soledad.

¿A qué viene todo esto?

Bueno, hace unos dos meses un amigo me invitaba a mudarme a su departamento, pues después de una serie de conflictos que surgieron entre él y un amigo suyo, por fin había logrado que éste desocupara el cuarto en el que estaba y lo había echado. Mi cuarto era mucho más amplio que el lugar que yo rentaba, aunque no me acostumbraba a compartir el resto del departamento con mi amigo y su novia. Por lo general, lograba encerrarme en mi cuarto y pasar horas leyendo o escuchando música hasta que me quedaba solo, entonces salía a la cocina o a ver la tv en la sala.

Hasta ahí todo bien, pero hace un par de semanas, al regresar al departamento, encontré llorando a la novia de mi amigo; antes de que pudiera decidirme entre si debía preguntar o si debía evitar involucrarme, ella me contó que unas personas habían llegado al departamento y le dijeron que su novio no había pagado la renta de los últimos meses, razón por la cual debíamos desalojar el departamento lo antes posible.

Apenas empezaba a acostumbrarme a vivir en un lugar así, en compañía de otros seres humanos, y nuevamente tenía que irme a otro lugar. Pero eso no era lo peor. Lo peor era que no tenía a donde ir. Ante una situación así, y de acuerdo a mi experiencia, lo mejor era tomárselo con calma. Cuando mi amigo llegó discutió con su novia; pasaron un rato así hasta que logró tranquilizarla, entonces yo fui a hablar con él. Según lo que él me dijo, todo estaba bien, hablaría con la dueña del departamento y arreglaría las cosas. La dueña no quiso hablar con él, aunque él había pagado la renta y podía demostrarlo… según él, la dueña solo quería que el departamento se desocupara.

Mi habilidad para guardar la calma se desvaneció antes de que pudiera empezar a buscar alguna solución viable, la novia de mi amigo se iría a vivir con su hermana, y él (que ya planeaba empezar a salir con otra chica) no quiso irse con ella y optó por irse con un amigo suyo. A partir de este punto, todo lo que siguió fue una serie de caídas y rehabilitaciones constantes, que me llevaron hasta donde estoy actualmente.

Cuando mi novia se enteró de lo que había pasado intentó tranquilizarme, pero yo estaba demasiado preocupado pues tenía que buscar rápidamente un lugar al día siguiente (domingo), pasar todas mis cosas, acomodarme y dejar todo listo, ya que el lunes tenía que llegar temprano al trabajo. Mi novia habló con su abuela y la convenció de que me permitiera ocupar un cuarto que ella tenía disponible en el edificio donde vivía; lo del lugar ya estaba solucionado, ahora debía encontrar una manera de transportar todas mis cosas, sin que me costara un centavo, pues aun faltaba una semana para que me pagaran en el trabajo y no tenía dinero. Logré usar el sentimiento de culpa de mi amigo e hice que consiguiera una camioneta para ayudarme a pasar mis cosas. Todo se había solucionado, o al menos eso creía.

Cuando fui con mi novia a hablar con su abuela, su tía me dijo que no me podía ir a vivir a ese lugar hasta que hablara con los vecinos que vivían en el edificio, y que solo podía hacerlo en la junta que se iba a realizar la siguiente semana. Entre que sí me quedaba y que no me quedaba pasaron muchas cosas más; al final, mientras yo regresaba a mi departamento a terminar de empacar mis cosas, mi novia logró convencer a su tía (y a los vecinos) de que me permitieran quedarme sin tener que esperar a que se realizara la junta. El lunes por la mañana mi amigo ya me estaba dejando afuera del edificio al que me iba a cambiar, bajé mis cosas de la camioneta y algunos minutos después llegó mi novia para abrir, mostrarme el lugar en donde me iba a quedar, y darme las llaves de mi nuevo “hogar”.

Fue bastante cansado tener que subir todas mis cosas hasta el quinto piso, pero a fin de cuentas logré salir bien librado de esta recaída. Llegué tarde al trabajo aquel día pero después de contarle mi pequeña larga historia a mi jefa inmediata todo volvió a la normalidad.

Y así, pude ver que toda nuestra vida se compone de constantes recaídas y rehabilitaciones, y quién sabe, a veces uno cree estar cayendo hacía el suelo, cuando la caída realmente es hacía arriba, y nos lleva más alto que una consciente rehabilitación… o a veces, sucede al revés. Actualmente paso mi tiempo a solas (cuando no voy al trabajo o salgo con mi novia), en el último piso de un edificio que me es totalmente indiferente, escuchando música, leyendo libros y cómics, escribiendo y practicando con mi guitarra.

Hace una semana, de camino al trabajo, pasaba al lado de un edificio que estaban terminando de construir y vi como retiraban a los árboles viejos que rodeaban a la construcción para poner nuevos árboles en su lugar, de hojas brillantes y más agradables a la vista. ¿Quiénes eran los recadentes y quiénes los rehabilitantes en aquel intercambio vegetal?

Por mi parte, no me queda más que pedir disculpas por mis largas ausencias en este blog; espero que a partir de este punto pueda yo retomar mejor el hábito de la escritura que ya tengo un poco empolvado. En fin. Los dejo con el buen Julio. Nos leemos en el próximo post.

y empezaré a rehabilitarme furiosamente
pondré el despertador a las tres de la mañana
suspenderé mi vida conyugal
y las demás recaídas que conozco
para que, sólo queden las que no conozco
y a lo mejor poco a poco un día estaremos otra vez juntos tía
y será tan hermoso decir…
ahora nos vamos al centro y nos compramos un helado
el mío todo de frutilla
y el de usted con chocolate y un bizcochito
.

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