Despersonalización

Separas la vista del monitor y te sientes extraño. Sí, eres yo, pero eres el yo que actúa, el yo que siente las cosas, yo soy YO, el que vive de pensamientos, de percepciones, de ideas… normalmente somos uno, funcionando en perfecta sincronía. Pero, como decía, en este momento te sientes extraño, como si el mundo real fuera una construcción artificial, una imagen holográfica, irreal, y lo es, porque aunque interactúas con él de forma física, solo llegas a conocerlo y comprenderlo a través de mis pensamientos e ideas.

Creo que alguien te llama (nos llama), y antes de que pueda responder, ya estás de pie, y empiezas a caminar. Ahora yo soy el que se siente extraño. Tu desplazamiento es mecánico, eres una máquina orgánica… ehmmm… casi perfecta. Pero mi desplazamiento es etéreo, como un velo que, teniendo su origen en la parte superior de tu cuerpo, se deja agitar y ondear en el aire.

Como dije, tú y yo somos uno, pero de vez en cuando, la realidad se torna extraña y sucede esto.

Las voces se oyen lejanas y con un eco que me incomoda, como viniendo de un lugar distante, aunque sean pronunciadas por personas que están apenas a unos pasos de mí. La atmósfera se siente densa, mi mente se siente abotargada, y mi cuerpo, demasiado extraño, casi ajeno a mí.

Es algo que me pasa desde que tenía unos 7 u 8 años. Recuerdo que en una ocasión, al intentar describir esto a mi padre, le dije que sentía como si mi alma intentara salir de mi cuerpo; mi padre solo me lanzó una mirada de desaprobación y nunca lo volví a mencionar a nadie, hasta hace algún tiempo, cuando se lo explique a mi novia.

Sentimiento de Despersonalización… el nombre lo encontré hace poco mientras navegaba en internet y por fin supe cómo llamar a lo que me pasaba. Llevo ya muchos años así, sin saber en qué momento pasará o cuánto durará. Aunque he aprendido a tolerarlo, no puedo decir que ya esté acostumbrado.

En fin, en este momento me siento así, pero ya se me pasará.

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Ansiedad

7:30 a.m.: Despierto, con tiempo de sobra para bañarme, cambiarme, e irme con calma al trabajo. Me levanto y me quedo así un rato (pensando, solo pensando). Entre el baño y la ropa, me doy cuenta de que mi respiración es más rápida de lo normal… sí, también tengo taquicardia, esto no está bien. Intento relajarme, me siento, cierro los ojos y respiro profundamente… exhalo… esto debe ayudar, ya en otras ocasiones ha servido. Funciona, creo que funciona… pero, de repente, empiezo a sentir una punzación cerca de la nuca. Alguien hace ruido afuera. Poner una sonrisa falsa y de buenos amigos es simple, pero no cuando estoy así, cuando la ansiedad llega, no salgo, y si ya estoy afuera, miro al suelo, intentando no cruzar la mirada con nadie, y apresurando el paso para llegar a un lugar donde me pueda sentir seguro… pero ahora… me quedo ahí sentado, aguantando la punzación en la cabeza, esperando a que ya no haya nadie afuera, para poder salir del cuarto e irme al trabajo; aunque, en este momento, ese tiempo de sobra que tenía al despertarme se ha ido, y es seguro que llegaré tarde, otra vez…

Eso sucedió ayer, hoy desperté un poco más tranquilo. Por ratos aún puedo percibir cierta sensación de ansiedad, llevo ya un par de semanas así. Supongo que todo eso se debe al exceso de estímulos e información (tareas, examenes, libros, el trabajo, etc…) y al poco cuidado que tengo de mí mismo (desvelos, lectura tras lectura sin darme un momento de descanso, el haber dejado la meditación, que empezaba a hacerme mucho bien…).

Por pura casualidad me topé con una publicación que enlistaba 23 maneras de poner al cerebro en su lugar y que aconsejaba lo siguiente:

  • Si estás cansado, dibuja flores.
  • Si estás enojado, dibuja líneas.
  • Si te duele algo, esculpe.
  • Si estás aburrido, llena una hoja de papel con colores diferentes.
  • Si estás triste, dibuja un arcoíris.
  • Si tienes miedo, teje macramé o elabora aplicaciones de telas.
  • Si sientes angustia, haz una muñeca de trapo.
  • Si estás indignado, rompe el papel en pedazos pequeños.
  • Si estás preocupado, practica origami.
  • Si estás tenso, dibuja patrones diferentes.
  • Si necesitas recordar algo, dibuja laberintos.
  • Si estás decepcionado, haz una réplica de una pintura.
  • Si estás desesperado, dibuja caminos.
  • Si necesitas entender algo, dibuja mandalas.
  • Si necesitas restablecer las energías, dibuja paisajes.
  • Si quieres entender tus sentimientos, dibuja un autorretrato.
  • Si es importante recordar tu estado, dibuja manchas de colores.
  • Si necesitas sistematizar tus pensamientos, dibuja celdas o cuadrados.
  • Si quieres entender tus deseos, haz un collage.
  • Si quieres concentrarte en tus pensamientos, dibuja usando puntos.
  • Para encontrar la solución óptima a una situación, dibuja olas y círculos.
  • Si sientes que estás estancado y necesitas seguir adelante, dibuja espirales.
  • Si quieres concentrarte en una meta, dibuja cuadrículas y un blanco.

Según la lista, debo hacer una muñeca de trapo. Mi novia cree que debería probar, pero no creo que termine haciendo eso. Aún así, la lista parece interesante. Yo mismo tengo unos cuantos métodos para “estabilizarme”, como la respiración profunda (que mencioné al principio) para centrarme; dibujar también me ayuda a poner mi mente en blanco y olvidarme de mis preocupaciones; tocar la guitarra me relaja e incluso me ayuda un poco cuando tengo dolor de cabeza.

Pero lo de estos días es distinto, creo que empiezo a llegar al límite. La semana pasada, al intentar leer un libro, me di cuenta de que no entendía nada, incluso después de releer 3 o 4 veces la misma línea (sí, no pude comprender ni siquiera una línea del texto que estaba leyendo).

Mi novia me aconsejó ir a terapia. Yo ya lo había considerado; pero antes quiero volver a intentar por mi propia cuenta, estabilizar cada área de mí mismo: con la meditación, actividades más sanas, una buena alimentación, dormir bien, y sobre todo planificar mejor mi tiempo para no llenarme de mil cosas a la vez.

Ya veremos qué sucede. Si nada de eso funciona, aceptaré ir a terapia.

Por cierto, llevo toda la semana intentando escribir algo, y no he podido; en estos momentos aprovecho el breve momento de “claridad” que tengo para poder actualizar el blog. Escribir también es bueno para la salud (lo dice Gabriella Literaria), pero se siente terriblemente mal cuando lo intentas y simplemente no te sale nada, supongo que el haber escrito este post ya se puede considerar un avance (Bien por mí). Por ahora, eso es todo.

Nos leemos en otra ocasión, damas y caballeros.

El Spleen del Mago I – ¿Qué día es hoy?

¿Qué día es hoy?

¿Acaso importa?

Todos los días son solo la continuación del día anterior, la división del tiempo es solo una ilusión, igual que todas las demás cosas; y como Jose Arcadio Buendía me digo a mí mismo y a mis otros yo, que de pronto me he dado cuenta de que sigue siendo Lunes, igual que ayer.

Una profunda sensación de hastío me cubre. No tengo ganas de hacer nada, sin embargo, lo que es necesario realizarse, lo hago, mecánicamente y sin emoción, pero lo hago. Pequeños momentos a lo largo del día me dan cierta satisfacción… pero son breves momentos, en los que siento que vuelvo a ser yo.

Al despertar, me levanto sin ganas, me baño, me visto, y salgo al trabajo. Un poco de música para hacer más llevadero el día. Hay que trabajar, poner buena cara a todo el mundo, y repetirme a mí mismo que aguante, que aquí es donde debo estar, que tal vez algo cambiará mañana.

Al anochecer, me acuesto, leo un libro, o dibujo algo… ya no toco la guitarra, porque no se me da la gana, aunque en el fondo algo me pide que toque un poco, pero ya es tarde y hay que dormir. Apago las luces y me acuesto. Por lo general, el sueño me arrastra sin que yo me de cuenta, y eso está bien, me gusta que sea así. El problema es que hay noches en que no puedo dormir y me pongo a pensar, eso no me gusta, los pensamientos que aparecen en la oscuridad y se mezclan con mi melancolía no son siempre mis favoritos.

Ya casi no escribo. Hoy decidí escribir un poco. Este spleen es tolerable, y se que pronto se me pasará, y volveré a planear e iniciar nuevos proyectos, emocionado por lo que vendrá y esperando lo mejor de ese mañana que nunca llega. Por ahora, eso es todo. Nos leemos en el futuro, damas y caballeros.