Nostalgia sinfónica

Después de entregar todos los trabajos finales (todo a última hora, como siempre), por fin tengo bastante tiempo libre para hacer lo que yo quiera… bueno, en realidad no; en la oficina hay muchos pendientes y el trabajo nunca termina.

De cualquier manera, hoy me tomé un pequeño descanso para escuchar con calma el disco de ROCK EN TU IDIOMA SINFÓNICO.

Si bien es cierto que cuando yo nací el Rock en tu Idioma ya estaba empezando a perder fuerza y a disolverse en la inmensidad de la memoria colectiva, lo descubrí muchos años después, ya estando en la secundaria, cuando intentaba aprender a tocar la guitarra. Fue por esos años cuando me enganché con las letras y la música de los Caifanes, para seguir con los Héroes del Silencio, los Enanitos Verdes, los Hombres G, y muchas otras bandas más (el auge de los archivos en mp3 amplió exponencialmente mi acervo musical, que por aquellos años se reducía a unas cuantas canciones de un par de bandas).

Y a pesar de que todo eso del Rock en tu Idioma tuvo su origen en intereses más comerciales que musicales, aun podemos elegir quedarnos con la música y los buenos recuerdos que vienen con cada canción. Pero basta de parloteo, aquí viene lo bueno…

rockentuid

1, 2, 3… PLAY…

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Mátenme porque me muero (de Caifanes): La primera canción del disco. Todo un clásico del Rock en tu Idioma. Aquella canción que sorprendió a Saul Hernandez en sus primeras tocadas, pues incluso desde antes de que grabaran el primer disco de los Caifanes el público ya coreaba las letras de esta y otras canciones. Pero Saul brilla por su ausencia; es Sabo Romo (bajista de Caifanes) quien canta, y no canta mal, la verdad, la canción suena muy bien, pero no pasa de ahí. La nostalgia ya empieza a sentirse, brotando de aquel lugar en la que la enterramos (con dulces, no con piedras).

Voy a buscar (de Bon y los Enemigos del Silencio): Esta canción nunca entró dentro de mis favoritas, pero por alguna razón tampoco me disgustaba, ahora que la escucho nuevamente, me doy cuenta de que es buena (no para ser una de mis favoritas, pero entra dentro de lo aceptable), y la letra que va desde un intenso “te voy a partir en dos” hasta un final que repite “quiéreme”, no está tan mal. El disco va bien, y se pone mejor.

La muralla verde (de Los Enanitos Verdes): Marciano Cantero se para sobre la muralla verde de la historia del rock y nos canta aquel éxito de los Enanitos Verdes, y recordamos aquella entrañable época que dividió todo lo que fue de lo que será.

Beber de tu sangre (de Los Amantes de Lola): Un rápido remate de batería y aquél inconfundible riff de guitarra dan inicio a aquella canción que todos coreamos alguna vez . Una canción que habla sobre soledad, miedo y confusión, y que clama desde un nostálgico rincón un verso vampírico: ¡podría gritar que me dejes beber de tu sangre!. El final, con un coro de voces le agrega un toque especial, bastante interesante.

Es tan fácil romper un corazón (de Miguel Mateos): Miguel Mateos hace acto de presencia con esta balada que nos recuerda épocas más simples, donde la mayor preocupación de nuestras vidas era ir por el mundo con un corazón roto… ¿cursi yo? nahhh… pero al amigo de un amigo le gustaba mucho esta canción en sus años en la secundaria… (no me lastimes, ¿porqué conmigo? habiendo tantos corazones heridos ♪ ♫). Ehmmm… bueno, continuemos.

Juegos de amor (de Neón): un sonido melancólico se abre paso. La letra describe los pensamientos de una persona que anhela aquellos juegos de amor, que lejos de sonar románticos y empalagosos dan la impresión de ser misteriosamente oscuros. A la mitad de la canción, el clímax sonoro es interrumpido por un silencio repentino, del cual brota un coro de voces, para ser seguido nuevamente por los versos centrales de la canción, volviendo a la intensidad de un segundo climax que marca el final de la canción.

Kumbala (de La Maldita Vecindad): Francisco Familiar, vocalista de DLD (tuve que googlearlo para saber quién era) interpreta esta canción de la Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio; la música tranquila, el violín, y el coro de voces crean el ambiente perfecto para esta canción, que poco a poco nos sumerge en el ambiente de un bar donde todo es música y pasión. Una canción que queda perfecta como intermedio en este recorrido nostálgico por el Rock en tu Idioma

Marielito (de Ritmo Peligroso): No puedo decir mucho de esta canción; creo que hay cierta anécdota acerca de la letra y como la cantaba el público en los conciertos, pero no recuerdo cómo era. Sinceramente, la única canción que me sé de Ritmo Peligroso es Déjala Tranquila… no me odien, yo descubrí el Rock en tu Idioma muchos años después. Aun así, es una muy buena canción.

Lobo hombre en París (de La Unión): canción cuya letra está basada en un cuento de Boris Vian, con una música suave pero sin perder la fuerza de la narración, el vocalista de La Unión nos cuenta una historia parisina de aquel hombre lobo cuyo nombre es Denisse.

El Diablo (de Fobia): Y acercándonos casi al final del disco, Leonardo de Lozanne canta acerca del diablo que espera en la puerta  por una mujer bastante evasiva. La melodía y el ritmo rápido se complementan perfectamente con los violines que fueron se sobresalen ligeramente en esta versión sinfónica; una canción escrita por Paco Huidobro (casi todas las canciones de Fobia son de Paco) y que Fobia interpretaba con toda la intención de “shockear abuelitas” (sobre todo en el video, donde Leonardo y el Cha se dan un beso en la boca). Mujer, mujer, el diablo te viene a ver, trae en el pecho un clavel, trae en la mano un cocktail, para tí ♪ ♫

El final (de Rostros Ocultos): todo un clásico de Rostros Ocultos, acerca de una búsqueda que termina con una desilusión amorosa (¡qué poca madre!, grita el coro de voces en la segunda mitad de la canción… jajaja… sublime). El relato del final de una relación que probablemente le devolvió la dignidad a muchos, y que se la quitó a varios más, que seguramente la cantaron a todo pulmón, ya con unas copas de más.

Cuando pase el temblor (de Soda Stereo): Hay un documental de MTV donde Cerati dice que no le gustaría morirse como se murieron muchos, haciendo referencia a todas esas leyendas del rock que murieron por culpa de las drogas en una terrible decadencia; lamentablemente, Cerati no murió haciendo lo que más le gustaba, pero eso no le resta importancia a toda la música que nos dejó, y muestra de ello es este gran éxito que aún sigue recordándonos viejos momentos. Uno agradece que no hayan hecho una versión sinfónica de música ligera, y aunque hay varias canciones de Soda Stereo que pudieron sonar bastante bien en este disco, ésta queda bastante bien para concluir con este viaje auditivo a nuestro pasado.

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Un disco bastante bueno, no es la octava maravilla (¿aun se usa esa frase?), pero es un disco que se disfruta bastante.

Ahora, iré a desempolvar esas carpetas de música ochentera para complementar este viaje nostálgico con todas esas canciones y bandas que faltaron y de las que probablemente hablaremos en futuros posts.

Nos leemos en el futuro, damas y caballeros. Peace&Love