(Re)Inicio…

Sean todos bienvenidos. Este es el primer post del año (más vale tarde que nunca) y, ya saben, lo de siempre: Actualizaremos con más frecuencia este blog, iniciaremos nuevos proyectos, etc, etc…

Pero antes de dejar el 2015 atrás, recapitulemos…

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I.

El 2015 no empezó muy bien. Llevaba unos 8 meses en la ciudad y estaba empezando a cansarme de mi trabajo. Me tomé una semana de descanso en año nuevo (sin que me lo autorizaran, claro), y al volver tenía dos opciones: regresar a mi trabajo (como cajero y “multifuncional”) o esperar la llamada de un amigo que estaba abogando para que me quedara en el puesto que él tenía en una oficina, como auxiliar contable. Elegí la segunda opción, pero mientras más tardaba en llegar esa llamada, más me arrepentía de no haberme quedado en mi otro trabajo, ya que bien o mal, al menos era un trabajo que ya tenía seguro. Todo salió bien, y a principios de Febrero ya estaba aprendiendo mis nuevas funciones dentro de esa oficina (desde donde escribo este post).

Debo admitir que fue un poco difícil acoplarme a este nuevo trabajo, sobre todo porque no soy muy aficionado a la contabilidad, pero he logrado sobrevivir a toda la avalancha de números, documentos, trámites y demás pesadillas administrativas.

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Un viejo amigo (que conocí en la tienda en la que estuve trabajando) me llamó para decirme que se había desocupado un cuarto en el departamento que él estaba rentando. Y así fue como dejé el pequeño cuarto en el que vivía (en serio, era exageradamente pequeño) y me mudé a su departamento. Pagaba prácticamente lo mismo y el lugar era mucho más amplio; solamente mi cuarto media el triple del que tenía antes, pero seguía sintiéndome como un extraño, alguien que solo estaba de paso. Un par de meses después, la dueña del lugar exigió que desalojáramos; era sábado y, a más tardar, el martes ya tenía que estar desocupado el departamento.

Como no tenía a dónde ir, hice lo único que se me ocurrió: me preocupé y maldije a mi amigo por sacarme de donde estaba (al menos de ahí no me corrían). Pero gracias a mi novia, que intercedió por mí con su tía y su abuela, me pude mudar a un cuarto desocupado que tenían ellas, en el quinto piso del edificio donde ellas viven; y ahí es en donde estoy actualmente. El lugar es amplio, casi nadie sube, tengo un baño y regadera solo para mí, puedo lavar mi ropa, y pago solo la mitad de lo que pagaba antes.

En medio de todo esto, logré pasar mi examen de admisión a la UNAM. Trabajar y estudiar fue relativamente fácil…

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… hasta que empezaron a acercarse las fechas de entrega de trabajos y de exámenes finales, y me di cuenta de que no había hecho casi nada. Entonces si se puso todo muy pesado y confuso. Pero también a eso sobreviví, y logré pasar con un buen promedio (Prometo hacerlo mucho mejor este semestre).

II.

Cuando vi que el año ya casi se acababa noté que no había cumplido con uno de mis propósitos del 2015, que era asistir a algún concierto o a varios (tampoco es que me tome la molestia de hacer una lista de propósitos, pero si hay cosas que me prometo a mí mismo sin puntualizar demasiado en ello). El Vive Latino se me pasó (uno de mis sobrinos me reclamó hasta el cansancio por eso, pues él sí quería ir, y yo cancelé los planes sin avisarle). También me perdí el concierto de Tierra Santa, ya que justo por esas fechas tuve que pagar algunas cosas y no podía darme el lujo de gastar de más.

Pero no me iba a resignar a terminar el año sin ir a un buen concierto, y aunque los boletos ya se habían agotado y yo ya había decidido no ir, logré conseguir tres (para mí, para mi sobrino y para un amigo) y pude ir a uno de los conciertos de Muse, algo con lo que soñaba desde que empecé a escuchar a esa banda británica, por ahí del 2007.

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Como cada año, llegando los últimos días de Noviembre me puse bastante melancólico. Pensaba mucho en que apenas un año antes mi abuela había fallecido, empecé a extrañar mi casa, mi familia, y después empecé a cuestionarme porqué los extrañaba tanto si no tenía mucho en común con ellos (siempre sintiéndome un extraño en todo lugar).

Las cosas que escribía en mis cuadernos privados, más personales, reflejaban una búsqueda de estabilidad y al mismo tiempo podía notar que me sentía dividido: no me sentía a gusto allá, en casa, nunca me sentí parte de ese lugar, pero tampoco podía alejarme definitivamente de ahí. Pensamientos de ese tipo se vuelven recurrentes cuando mi nostalgia aparece. Espero poder solucionar todas estas inquietudes (o, al menos, apaciguarlas un poco) durante este año.

La noche de Navidad la pasé en casa de mi novia, su padre preparó la cena, y ella (junto con su mamá y su hermana) me regalaron un llavero de Batman, y un cómic… ehmmm… digo… NOVELA GRÁFICA… que deseaba tanto leer desde hace varios meses (Daytripper).

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El último día del año me tocó trabajar medio día, y como no quería arriesgarme a pasar el año nuevo en un autobús, decidí quedarme aquí y viajar hasta el siguiente día. Recibí el 2016 acompañado de mi novia (esta vez en casa de su abuela). A pesar de que casi no me muestro muy entusiasmado por este tipo de celebraciones (las cuales prefiero observar de una manera más simbólica y solitaria), no puedo decir que no a una invitación de parte de ella y su familia (que ya es como mi otra familia); el hecho de estar a su lado y poder verla feliz y emocionada siempre me hace sentir menos perdido, su sonrisa me recuerda que el mundo no es un lugar tan malo después de todo. Al día siguiente, tomaríamos un autobús para ir a visitar a mi familia

III.

Llegamos a casa el viernes por la noche esperando poder descansar, después de un viaje de casi 5 horas. Pero mi familia apenas empezaba a festejar y mi madre insistió en que fuéramos a donde estaban ellos.

Como siempre, entre los festejos, las visitas a mis hermanos, las invitaciones a comer o cenar, y todo eso, terminé descansando muy poco. Aun así, fue bueno ver a mi familia y estar en casa por un rato. Irónicamente, estando allá, empecé a extrañar estar aquí.

Mi relación con mis hermanos (hermanastros) no es mala, pero tampoco es muy buena. Me llevo bien con ellos, pero nada más; así que podría decirse que la única familia (realmente cercana) que me queda son mi madre y mi tío. Últimamente pienso mucho en cómo será cuando ellos no estén.

Pensábamos regresar el domingo en la tarde, pero ya no había lugares disponibles en ninguna salida y tuvimos que salir a las 6 de la mañana del siguiente día. Lamentablemente, mis planes de descansar esa noche para poder levantarme en la madrugada fueron interrumpidos por mi sobrina, a quien se le ocurrió dar a luz la noche del 3 de Enero, movilizando a toda la familia, pues como no había tomado muchas precauciones durante su embarazo, se había complicado todo. Afortunadamente, el bebé nació bien y a ella no le fue tan mal.

Llegamos al DF a las 9:30 y tuve que ir de la terminal a mi trabajo (Bravo u.u). Todo el día me sentí cansado. Por la noche por fin pude llegar a mi cuarto y descansé como Dios manda.

El año apenas empieza, y me siento cansado, estresado y preocupado por algunas cosas. Pero qué importa. La vida no sería interesante si todo fuera fácil. Ya veremos cuántas cosas interesantes suceden durante el 2016.

Para finalizar el primer post de este año, una canción de Arcade Fire, acompañados por ese Hombre de las Estrellas que hace unos días volvió a casa, como volviera, en su momento cierto Principito espacial.

Nos leemos en el futuro, damas y caballeros. Peace&Love.

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