What if…

Últimamente me ha dado por pensar en lo frágil que es la realidad que conocemos, en su tendencia al cambio. Y es que, de eso se trata la vida, de un constante cambio, pero vivimos sin pensar mucho en ello, simplemente aceptando todo tal y como es.

Todos los días tomamos decisiones que encaminan nuestra vida por un rumbo o por otro. Hay decisiones importantes en las que pareciera que nosotros tenemos todo el control: renunciar a un empleo, compartir nuestra vida con alguien más, mudarse de un lugar a otro. En esas grandes decisiones uno puede vislumbrar lo que seguirá después, las consecuencias de las elecciones, uno puede ver qué camino tomará nuestra vida y cómo cambiarán las cosas, pero incluso las decisiones pequeñas tienen grandes repercusiones en el futuro. Salir un minuto antes o un minuto después puede cambiar tantas cosas, elegir ir a un lugar o a otro te lleva a encontrarte con diferentes personas, las cuales, de una manera u otra, influirán en lo que harás después o en cómo lo harás.

Y así, la vida se forma a partir de nuestras elecciones; incluso el hecho de no elegir ya es una elección.

Pero qué importa, nuestro destino no está escrito, dicen por ahí, nosotros forjamos nuestro propio destino. Y es cierto, por eso no nos preocupamos tanto al tomar elecciones pequeñas, incluso con las grandes decisiones, tenemos esa sensación de que todo se está haciendo tal como debe hacerse (o no, pero aun así, lo hacemos, y damos ese salto de fe hacia ese lugar invisible que llamamos futuro).

Pero avanzamos, y el futuro incierto se convierte en nuestro presente. Es ahí donde me detengo a pensar, ¿qué tanto habría cambiado mi vida si hubiera hecho algo de manera distinta?

Pienso en ella y me siento feliz de estar aquí, de que nuestros caminos se cruzaran, de haberla conocido en el momento y lugar exacto.

—¿Si nos hubiéramos conocido mucho antes, crees que igual hubiéramos terminado juntos?— me preguntó en una ocasión. Y honestamente, creo que no, que todas las cosas por las que pasamos antes de encontrarnos nos fueron empujando por rumbos nuevos hasta hacernos coincidir en un mismo camino, si la hubiera conocido antes, o después, tal vez simplemente hubiéramos seguido caminando, ella por su lado y yo por el mío.

También pienso en mi madre, si ella y su primer esposo no se hubieran separado, mi padre habría terminado con alguien más y yo ni siquiera estaría aquí, escribiendo esto. ¿También debería agradecerle a ese hombre por divorciarse de mi madre? No, creo que no, pero basta con aceptar que así fue y así tuvo que ser.

Hace unas semanas, revisé por pura curiosidad los mensajes de una cuenta que no usaba desde el año pasado, y descubrí que una chica me había mandado un mensaje diciendo que su banda de rock necesitaba un integrante más, que habían visto mi mensaje y habían escuchado mis grabaciones, que me comunicara con ella para ver qué se podía hacer; el mensaje era de Febrero del año pasado. Por aquellos días, la persona con la que salía me pidió dejar las redes sociales por un tiempo, lo cual me pareció bien, de no ser porque a excepción de ella, yo no tenía ningún otro amigo (fuera de Internet) con quien salir o pasar el rato, así que empecé a pasar más tiempo a solas, leyendo, escribiendo, practicando con mi guitarra, y alimentando una depresión que me apartaba cada vez más del resto del mundo. Y mientras yo exploraba las partes más oscuras de mi persona, ese mensaje seguía ahí, esperando respuesta, así que cuando lo leí no pude evitar pensar en qué tanto habría cambiado mi vida y las decisiones que tomaría posteriormente, ¿seguiría viviendo en el mismo lugar?, ¿qué otras personas habría conocido?, ¿qué otras historias tendría para contar?.

¿Te arrepientes de algo que hayas hecho?, me preguntó alguien, hace poco. Probablemente sí, me habría gustado cambiar un par de cosas; pero entonces pienso en todo esto, y si hubiera hecho algo de manera distinta toda mi vida como la conozco sería diferente, y entonces me arrepentiría de otras cosas, así que prefiero simplemente no lamentar nada, y aceptar que la vida que he vivido es la vida que he elegido, y que no podría estar mejor.

En fin.

Solo estoy divagando.

Nos leemos en el próximo post.

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Año nuevo

Pero algo me hace despertar
por las noches para oírla respirar,
y éste es mi lugar, y todo pasará.
—Año Nuevo, División Minúscula

Miro por la ventanilla del autobús y pienso, pienso en lo que debo hacer, un nuevo año empieza y siento la necesidad de encontrar un nuevo rumbo. Ella me mira y pregunta si me pasa algo, yo le respondo que me duele un poco la cabeza y me siento algo mareado, ella no puede evitar preocuparse y me dice que al menos me tome una aspirina. Le digo que no es nada y que ya se me pasará, y aunque ella insiste, termina cediendo y se limita a preguntarme a ratos si aun me siento mal. Ella toma mi mano, la miro, ella sonríe, yo sonrío con ella y le doy un beso. Vuelvo a mirar hacia la ventanilla y sigo pensando.

Tengo algunas cuentas pendientes que debo pagar, el dinero apenas y me alcanzará esta quincena, necesito buscar otras fuentes de ingreso, o un trabajo en el que me paguen un poco más. En donde estoy actualmente no me va tan mal, pero cuando empecé a trabajar ahí, me dije a mí mismo que solo sería algo temporal, mientras buscaba un mejor empleo. Ya llevo casi nueve meses trabajando ahí. Mi tío cree que debo regresar, que estando en casa no me iría tan mal, y si así fuera, podría contar con el apoyo de mi familia (sobre todo mi familia del lado materno, pues del lado paterno solo me queda mi tío). Lo he considerado, sí, volver a casa por un tiempo, pero no, necesito continuar en el camino que he elegido, porque después de todo, ese es MI camino, y no el de los demás. Tengo algunos planes y proyectos pendientes que espero poder realizar en el transcurso de este año, y volver a casa (aunque solo sea de manera temporal) significaría un retroceso en todo lo que ya he logrado.

Hace tiempo, escuché a alguien decir que si pudiéramos observar nuestro futuro y pudiéramos ver todos nuestros éxitos y fracasos, comprenderíamos que todos ellos serán (en su momento) temporales, que así como tenemos malos ratos, también tendremos rachas de buena suerte (y viceversa), por eso no debemos preocuparnos ni confiarnos demasiado, todo es pasajero. Esa manera de pensar me ha ayudado a vivir sin muchas preocupaciones, y a encontrar cierta templanza ante todas las situaciones que se me han presentado; aunque, claro, era más fácil pensar así cuando no había que pagar la renta y el trabajo era algo opcional y no algo realmente necesario. Pero como dije, todo es temporal, preocuparse está de más.

De repente, entre la oscuridad, se empiezan a distinguir algunas luces, a lo lejos, un pequeño oasis de iluminación urbana que parece crecer mientras nos acercamos. Poco a poco, las luces empiezan a acercarse más, a rodearnos, algunas construcciones empiezan a aparecer, por todas partes, y ya casi estamos en la ciudad. Llegamos a la central de autobuses del sur. Vamos a buscar algo para cenar. Ella vuelve a casa, y yo regreso al cuarto que estoy rentando. El año apenas empieza y queda mucho por hacer.

Apartment

***

El camino

camino

 

—Imagina el tiempo como un camino que se extiende infinitamente. En algún punto, tú bajas de los brazos de tus padres y empiezas a explorar un poco, no es la gran cosa, pero te vuelves un experto gateando por aquí y por allá, sin alejarte demasiado de tu punto de partida. Entonces, descubres que gatear ya no es suficiente y aprendes a caminar; es entonces cuando el camino empieza a volverse más interesante y empiezas a ser consciente de tu lugar en él.
En ocasiones, caerás, te quedarás ahí por un rato, y después volverás al camino; constantemente te cruzarás con otras personas que para bien o para mal te acompañarán el tiempo necesario. Algunas veces, al caer, tendrás la sensación de que no puedes continuar más, pero estas personas, al verte en esa situación, se detendrán, y haciendo a un lado lo que tengan que hacer te animarán a seguir. No siempre será necesario que hagan esto pero habrá ocasiones en que esto marcará una gran diferencia y agradecerás todo lo que hacen por tí. Tú también harás lo mismo por ellos (o no, eso dependerá de tí).
Un día, volverás la vista hacia atrás y verás a una de esas personas caminando más lento de lo normal; de la nada, una dama vestida de noche empezará a caminar a su lado, y sin darte cuenta, los perderás de vista. Esto se repetirá un par de veces, y llegará el momento en el que mirar hacia atrás se volverá un hábito que te hará imaginar que ellos, los que ya no están, aun continúan caminando detrás de tí, hasta que, incluso esa imagen se desgaste y desaparezca.
Ahora imagina que llega un momento en el que empiezas a sentirte cansado, el camino parecerá no llevarte a ningún lugar, y justo cuando desees escuchar una palabra de aliento que te motive a seguir descubrirás que realmente estás solo. Entonces, decidirás detenerte por un momento, te sentarás en el suelo y observarás el camino que has recorrido, quizá imaginando escuchar los ecos de viejas conversaciones, o esperando que alguien aparezca, solo para hacerte compañía, pero lo único que podrás distinguir, a lo lejos, será la noche, acercándose, una noche tan antigua como el universo mismo…

—¿Por eso es que hoy estás ahí, mirando al pasado?

—Algo así.