El cuestionario Proust…

 

Saludos, damas y caballeros.

Por fin tenemos computadora e internet en casa.

Ya teníamos una laptop, y con mi plan de datos podía navegar desde el celular hasta el cansancio, pero… bueno… ya saben, no es lo mismo.

Extrañaba poder sentarme frente al escritorio, ante la luz inquisidora de la pantalla, y escribir… como solía hacerlo hace tanto tiempo.

Así que… supongo que el blog ya no estará tan abandonado. Y también podré retomar algunos viejos proyectos e iniciar otros nuevos que tengo en mente desde hace un buen rato.

Ya habrá tiempo para todo eso. Un paso a la vez, dice el Mago.

writer-at-work

En fin…

Revisando los viejos archivos del blog me topé con algunas publicaciones como ésta, de hace poco más de un año, y me sorprende ver cómo ha cambiado mi vida en este tiempo. Todo ese hastío acumulado que me hacía sentir que estaba llegando a un callejón sin salida ahora solo es un viejo recuerdo que poco a poco se desvanece.

Junto a esas publicaciones, también encontré borradores que nunca llegué a publicar, uno de ellos contenía el famoso Cuestionario Proust (para quien no sepa de qué se trata, puede googlearlo… o simplemente dar click aquí); así que decidí actualizarlo y publicarlo hoy, mientras termino de editar los demás posts que pronto publicaré también por aquí.

 

Comencemos con el interrogatorio…

1. ¿Principal rasgo de su carácter?

Introvertido.

2.  ¿Qué cualidad aprecia más en un hombre?

La lealtad.

3.  ¿Y en una mujer?

La inteligencia.

4. ¿Qué espera de sus amigos?

Simplemente poder contar con ellos cuando los necesite.

5.  ¿Su principal defecto?

Mi impuntualidad, o tal vez mi misantropía.

6. ¿Su ocupación favorita?

Leer, definitivamente leer (Cuentos, novelas, cómics, lo que sea).

7. ¿Su ideal de felicidad?

Los días libres en los que no tengo ningún compromiso y simplemente puedo disfrutar del día haciendo cualquier cosa (o ninguna).

8. ¿Cuál sería su mayor desgracia?

Darme cuenta que he llegado al límite de todo lo que puedo hacer y que de ahí en adelante, todo se vuelva monótono y rutinario… afortunadamente, aun hay muchas cosas por hacer.

9.  ¿Qué le gustaría ser?

La mejor versión de mí mismo.

10.¿En qué país desearía vivir?

Tal vez suene un poco cliché, pero… yo diría que Francia… aunque también me gustaría visitar España, o Argentina, .

11.  ¿Su color favorito?

Negro.

12. ¿La flor que más le gusta?

No se… ¿Tulipanes?

13. ¿El pájaro que prefiere?

El colibrí.

14. ¿Sus autores favoritos en prosa?

Julio Cortázar, Terry Pratchett, Haruki Murakami, Neil Gaiman, Isaac Asimov, John Kennedy Toole, Jack Kerouac…

15.  ¿Sus poetas?

Charles Baudelaire, Alejandra Pizarnik, Pablo Neruda, Juan Gelman…

16. ¿Un héroe de ficción?

John Constantine.

17.  ¿Una heroína?

Silhouette (Watchmen).

18. ¿Su compositor favorito?

Uhmmm… no se… Paganini, Dylan, Morrison, Lennon, Saul Hernandez…

19. ¿Su pintor preferido?

Van Gogh, el Bosco, Dalí, Remedios Varo…

20. ¿Su héroe de la vida real?

Mi padre.

21. ¿Su nombre favorito?

Luis.

22. ¿Qué hábito ajeno no soporta?

Los chismes.

23. ¿Qué es lo que más detesta?

A la gente que habla mal de otros solo para sentirse mejores.

24. ¿Una figura histórica que le ponga mal cuerpo?

Veo a la historia de un modo muy objetivo, incluso los personajes más crueles o sádicos me son indiferentes (algunos hasta me parecen interesantes)

25. ¿Un hecho de armas que admire?

Las cruzadas.

26. ¿Qué don de la naturaleza desearía poseer?

Volar, tal vez.

27. ¿Cómo le gustaría morir?

De manera tranquila, rodeado de personas que me quieran y con la satisfacción de haber logrado todo lo que me propuse en vida.

28. ¿Cuál es el estado más típico de su ánimo?

Apacible, con cierta inclinación hacia la melancolía.

29. ¿Qué defectos le inspiran más indulgencia?

La ignorancia.

30. ¿Tiene un lema?

El del Mago solía ser Peace&Love… personalmente no tengo uno en especial.

 

Y eso fue todo. Supongo que el próximo año volveré a responder las preguntas y compararé mis respuestas; ustedes también pueden hacerlo, si gustan.

Nos leemos en el siguiente post, damas y caballeros.

Peace&Love…

Apología de la Soledad. 

—La gente como vos no puede tener amigos—me dijo; y debo admitir que tenía razón. 

Hasta cierto punto, es cierto. Soy una persona que no tiene amigos, siempre he sido el tipo aburrido que se aparta de los demás para regodearse en su soledad.

Aún recuerdo que, el año pasado, mientras empacaba mis cosas para irme de la Ciudad de México, me puse a pensar en todas las personas que conocí en esa ciudad, y por un instante, sentí cierta tristeza. Aquel día empaqué todo, tiré lo que ya no necesitaba,  y me fui de ahí. No me despedí de nadie y nadie fue a despedirse de mí. Tres años viviendo solo, en una de las ciudades más pobladas del mundo,  y nunca me preocupé por hacer verdaderos amigos. Tuve un par de conocidos, y llegué a convivir con algunas personas, pero nada más. 

Si bien es cierto que en mi soledad he encontrado el espacio y el tiempo necesario para escribir más, leer, dibujar e incluso hacer música, también es cierto que he tenido momentos en los que me he sentido muy solo y me hubiera gustado tener algún amigo, o amigos, con quienes hablar de temas en común. Libros, música, arte, o cualquier trivialidad. Sin embargo, nunca he sido una persona muy sociable, y en algunas ocasiones incluso he sentido cierta aversión hacia el resto del mundo.

Viene a mi memoria un recuerdo muy lejano de mi infancia, cuando regresaba con mi padre de una fiesta. La fiesta aún no terminaba, pero nosotros decidimos que ya no nos sentíamos cómodos estando ahí. Los dos caminábamos en silencio rumbo a casa, y repentinamente él dijo: “tienes que aprender que nosotros no somos como ellos, nosotros siempre vamos a estar solos”, e intentó mirar hacia otro lado para que no lo viera llorar. Yo tenía unos 7 años, y en ese momento no supe si lloraba por mí, por él, o por ambos, simplemente lo escuché y seguimos caminando.

“Siempre vamos a estar solos”…

En otras ocasiones, mi padre solía decir, con cierto aire de autosuficiencia “es mejor estar solo que mal acompañado”, y sin darme cuenta, aquella frase se convirtió en una especie de mantra que yo recitaba inconscientemente, en los días más solitarios de mi adolescencia.

Normalmente no pienso mucho en todo esto. Aprovecho la soledad para leer, escuchar música, o hacer alguna otra cosa. Pero hay momentos, hay días, en los que solo me da por pensar. Y entre tantos pensamientos, llega la nostalgia, la melancolía, y en algunos casos, incluso la depresión. Pero no importa, uno se acostumbra a ese tipo de cosas. 

Hubo un tiempo en que la soledad me dolía, hubo días en los que mi soledad era como una carga pesada que me aislaba de todo (incluso de mí mismo), pero aquellos días pasaron, y la he asimilado como algo inherente a mi persona.

Soy un tipo solitario, igual que mi padre, pero aun en mi soledad, puedo decir que he tenido un par de amistades a lo largo de mi vida (las suficientes), y también he tenido algunas relaciones que en su momento me hicieron sentir vivo.

A fin de cuentas, uno siempre está solo, pero no por completo.

Peace & Love